A priori dos palabras contradictorias, ¿verdad? Pero no por ello deja de tener sentido el concepto. Hasta hace años, los días en los que no se hacía ejercicio o se descansaba, eran eso exactamente. No hacer nada. Ausencia total de la actividad física que el cuerpo está acostumbrado a realizar.
Pues bien, de un tiempo a esta parte, se ha introducido un nuevo concepto llamado “descanso activo”, que consiste en descansar de nuestra rutina habitual, pero seguir entrenando con una intensidad, esfuerzo y frecuencia sensiblemente menor.
Con esto se consigue que nuestro cuerpo se regenere y se recupere, pero sin que se nos haga tan duro la vuelta a la rutina tras el periodo de descanso ni volvamos a casa con 2 ó 3 kg de más. A todos nos ocurre, sobre todo al irnos de vacaciones, pasarnos 8 ó 10 días sin hacer absolutamente nada y alimentándonos casi casi a base de postres. Con lo que la vuelta a la realidad física y alimentaria suele ser un auténtico drama.
Por todo esto no os aconsejamos esa inactividad. Tratad de ir a un hotel con gimnasio, por ejemplo, aunque sólo lo uséis 2-3 días. Meted las zapatillas de correr y trotad algún que otro día a ritmo moderado. Si os vais a la playa, aprovechad para nadar en el mar. Unos largos en la piscina del hotel tampoco estaría mal. También alquilar unas bicis y dar un paseo no es mala idea. Opciones hay, ¡lo difícil es vencer a la pereza!
En cuanto a la comida, nuestro consejo va en la misma línea. ¿Sabéis que en los hoteles también se puede comer sano, verdad? Sí, sabemos que todo está muy apetecible, pero si queremos que a nuestra vuelta no se noten tanto los excesos, no hay más remedio que moderarse un poco.
En estos casos, nuestra fuerza de voluntad se pondrá a prueba más que nunca. ¡Que haya suerte! Y recuerda, descansar sí, pero parar no.
