Cada uno tiene su motivo. Unos para verse mejor estéticamente. Otros, en cambio, lo necesitan anímicamente, para sentirse relajados. También los hay que lo hacen por salud. En definitiva, todos hacemos deporte para encontrarnos mejor.
Y esto, como se suele decir, es la pescadilla que se muerde la cola. Hago ejercicio, entonces mejoro mi aspecto físico y mi salud, con lo que me siento mejor anímicamente. Todos son ventajas, ¿no? Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto empezar a hacer deporte? Por todos son sabidas las típicas frases: “mañana empiezo en el gimnasio” o “mañana empiezo a correr fijo, pero fijo eh!” Y no, no empiezas. Que si has dormido mal… que si justo te ha surgido algo… hacía calor… Cualquier excusa sirve para dejarlo para mañana, la semana que viene o el mes que viene.
Seguro que todos tenéis cerca a alguien que hace deporte, mucho deporte o incluso que es un “friki” y no os deja tranquilos contándoos lo que hace o deja de hacer. ¡Pues ahí está la oportunidad! Hablad con esas personas e informaros de qué hacen, cómo y cuando. Y acompañadles. Que os expliquen. ¡Y dadles la chapa ahora vosotros a ellos! Estarán encantados de ayudaros. Además, y lo más importante, en compañía es mucho más sencillo adquirir una rutina de hacer ejercicio. Y más al principio cuando nos cuesta un mundo ser constantes (madrugones, agujetas, ampollas).
Así que ya sabéis, nada de excusas. El momento es ya y ahora, empieza a hacer ejercicio en Donosti!
